Cómo cambiar el plato de ducha

Cómo cambiar el plato de ducha

¿Tu ducha te está pidiendo a gritos una renovación y no sabes cómo llevarla a cabo? En este post te explicamos cómo cambiar un plato de ducha fácilmente.


Un plato de ducha de mala calidad, un plato de ducha agrietado por el uso, una pequeña reforma en nuestro baño, un grave problema de tuberías atascadas o un cambio del plato de ducha por uno más grande… Existen motivos sobrados por los que al cabo de un tiempo tenemos la necesidad de cambiar el plato de ducha que teníamos en nuestro cuarto de baño por uno nuevo. A priori, te parece una reforma complicada pero siguiendo estos consejos verás que no es tan difícil.

1. Elige el plato de ducha que mejor te conviene

La variedad de formas, colores y materiales de los platos de ducha modernos te permiten adaptarlos a cualquier baño, por eso, lo primero que debes hacer es elegir un plato que se adapte al conducto de desagüe que tenemos. Toma bien las medidas y elige el plato que más te conviene en tamaño estándar o a medida.

Los platos de ducha prefabricados modernos están realizados en materiales que aguantan muy bien el paso del tiempo y que combinan con todos los estilos de baño.

Plato de ducha semicircular Aresta
Plato de ducha semicircular Aresta

Platos de ducha acrílicos

Este tipo de platos llevan una capa exterior de material acrílico, y otra capa interna de fibra de vidrio o poliuretano, además van reforzadas en su interior por un aglomerado que las hace muy robustas y evitan que se deformen con el paso del tiempo. Los platos de ducha acrílicos suelen tener la superficie antideslizante y son tan ligeras que su instalación se hace muy cómoda.

Platos de ducha cerámicos

Un plato de ducha clásico es el fabricado en cerámica, compuesto por arcilla, feldespato y arenas silíceas, es una de las opciones más baratas. Resisten muy bien los productos químicos y se limpian fácilmente. Los platos de ducha cerámicos son más pesados lo que puede suponer una cierta desventaja para su instalación.

Plato de ducha de resina
Plato de ducha de resina.

Platos de ducha de resina

La resina de poliéster mezclada con minerales como cuarzo, carbonatos cálcicos o marmolinas es la base de la composición de los platos de ducha de resina. Muy resistentes a los impactos, fáciles de limpiar, aguantan muy bien los productos químicos para limpiar el baño. Puedes elegir tu plato de ducha favorito con la forma que quieras e infinidad de acabados, textura de granito, textura de pizarra o revestido de Gel Coat. Con la superficie antideslizante y antibacteriana puedes encontrarlos de varias calidades y precios por lo que resultan ideales para cualquier baño.

2. Prepara el hueco de la ducha

Es posible que tengas que quitar alguno de los azulejos si la forma del plato varía respecto al que tenías puesto. Comprueba bien que coincide la válvula y el tubo del desagüe instalado con el plato de ducha nuevo. Si no coinciden los puntos deberás conectar el tubo de desagüe a la tubería de evacuación existente en el punto que te convenga, con adhesivo especial para PVC.

3. Coloca el plato de ducha nuevo

Aplica tiras de adhesivo especial de montaje en el lugar donde irá colocado el nuevo plato de ducha. Coloca el plato nuevo dejando bien alineado el orificio del desagüe con el del propio plato. Una maza de goma te servirá para golpear ligeramente tu plato de ducha y que quede bien adherido y nivelado.

Sigue las instrucciones del fabricante y coloca la junta de estanqueidad y la válvula de desagüe. Con silicona rellena las juntas entre los azulejos y el plato de ducha, pasa un dedo humedecido para dejar un acabado perfecto y quitar el sobrante.

4. Acabado

Coloca en la válvula de desagüe la rejilla embellecedora. Quita todos los restos de suciedad que pudieran quedar y deja secar por lo menos 24 horas antes de utilizar tu nuevo plato de ducha.

No te olvides de poner una bonita mampara de ducha ya sea frontal, corredera o semicircular que se adapte perfectamente al espacio de tu plato de ducha. Aportan comodidad y estilo y te permiten disfrutar de una buena ducha sin salpicaduras.

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